Redactado por: Estefanía Pomajambo Figueroa (bachiller en Sociología y ponente GT11 en el congreso ALAS México 2022)

Lo que voy a relatar a continuación jamás imaginé que sucedería. No había estado al tanto de lo que ocurrió en ALAS 2019; por ello, no pude prever que lo que iba a suceder en el evento de este año sería mucho peor. No me arrepiento de la experiencia, pues he conocido a extraordinarios y extraordinarias colegas de diversas partes de Latinoamérica; pero considero que lo que ha pasado desde el grupo organizador debe ser de conocimiento público, primero como denuncia, segundo como advertencia para quienes quieran asistir o participar y, tercero, como motivación para cambiar esta situación que afecta a estudiantes y profesionales de la Sociología en América Latina.

La Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS) existe desde 1950 y se encarga de hacer un Congreso Latinoamericano cada dos años en diferentes países del continente. La cantidad de resúmenes que se puede encontrar en la página web de la asociación es impresionante. Como fuente de conocimiento, es enriquecedor saber que puede haber tanto conocimiento junto en un solo portal web. Entendía que aplicar a un espacio como este implicaba un nivel mayor de experiencia en la investigación. La posibilidad de postular fue comentada en un grupo grande de WhatsApp de egresadxs y tesistas de Sociología, principalmente de México, pero también de otros países latinoamericanos. En ese momento, nadie advirtió lo que había pasado en la edición anterior.

El antecedente del desorden de 2019

El XXXII Congreso Latinoamericano de Sociología se realizó en Lima en diciembre de 2019. En dicha fecha, ante el desorden organizativo ocurrido, un grupo de estudiantes de Latinoamérica presentó un pronunciamiento al Comité Ejecutivo con nueve solicitudes de reforma. Entre ellas, solo una se cumplió parcialmente, referente al alto costo de la inscripción de estudiantes. Si bien la exigencia inicial era no pagar, porque quienes estudian muchas veces deben costearse el pasaje y la estadía sin financiamiento de sus universidades, la cuota de inscripción se redujo de 100-150 dólares (dependiendo de la fecha de pago) a 20 dólares. Las que no fueron cumplidas se referían a cambios estatutarios para incluir a estudiantes dentro de la Junta Directiva, la articulación de movimientos sociales y organizaciones territoriales existentes en cada país anfitrión; la realización de un evento en función de un presupuesto real y consciente; y participación de estudiantes con un pago justo, tanto como voluntarixs como ponentes y asistentes, lo que incluye el cuidado adecuado de su estancia en espacios seguros y respaldados por la asociación. Dejo la imagen del pronunciamiento, brindada por uno de los organizadores del mismo.

Pronunciamiento ante el ALAS del 2019 en Lima, Perú

Existe, también, un video registro de lo ocurrido en la asamblea de dicho año, cuando no se permitió entrar a estudiantes. En él, además de mostrar el impedimento de que lxs estudiantes pudieran entrar a la Asamblea General, se denuncia que hubo paneles sin coordinadores de mesas y baños insalubres.

Pueden ver el video aquí.

Además, en Twitter, hemos recibido dos quejas sobre los ALAS anteriores.

Los meses antes del congreso en México

Hasta el jueves 18 de agosto, fecha en que conocimos a sociólogxs que estuvieron presentes en el evento del 2019, no habíamos obtenido información sobre los precedentes de desorganización. Sin embargo, en los meses anteriores, algunos detalles daban idea de la falta de consideración con gente que estaba fuera de la élite, a lo que se añade que es una época de inflación económica en casi todos los países latinoamericanos.

- Información sobre hospedaje, distancias, tiempos y otros costos: Si se convoca a cerca de 5 mil personas, de las cuales muchas son estudiantes, lo mínimo que se pudo hacer es informar sobre hospedajes, transporte y alimentación para todos los presupuestos. Sabiendo el comité organizador lo grande que es la Ciudad de México, debieron informarnos sobre zonas seguras para hospedarse, rutas de llegada a la Ciudad Universitaria (C.U.), costos del metro y manejo del Pumabus, servicios seguros de taxis, tipos de cambio, distancias entre los 4 locales en los que se darían las ponencias, ubicación de cada edificio, etc. Yo entré a una reunión peruana en Zoom, convocada por el presidente del ALAS, Jaime Ríos Burga, el 15 de julio a las 7 p.m. hora local (el enlace fue este), a menos de un mes del inicio del evento. En ella, un participante indicó que tenía información de hospedajes, pero esta no partió del grupo directivo. Aún así, los precios que compartió eran superiores a 200 soles por noche (53 dólares) y contemplaban estancias desde el domingo 14 de agosto. Teniendo en cuenta que el Congreso comenzaba el 14 en la mañana, esta información también tenía falencias de cálculo de día de llegada, aún más con las grandes distancias de la ciudad y del centro de ella hasta la Ciudad Universitaria de la UNAM. Dejo el correo que nos envió con las propuestas de hospedaje.

- Aviso para participar en el voluntariado, a pesar de que el evento tendría recursos propios recaudados por la inscripción de ponentes y asistentes. Este hecho fue denunciado en el 2019. Sin embargo, se continuó con esta práctica en México.

Continúa aquí.